Quisiera tener en mi cartera,
Un botón sin dolor para morir cuando quiera,
Quisiera sin dar ese fin de punto
Para que, a poder ser más juntos,
Tengamos el milagro en la mano,
Y ya en la cartera otros asuntos.
Quizás
después de esto recordemos
como hay palabras que sanan,
caricias
que alivian y actos que faltan.
Quizás después de extrañar
nos conozcamos,
Puede que no me recuerdes como soy ahora,
y
seguro, el abuelo tendrá más canas.
De momento no dejemos de
entrar en nosotros mismos
y salir a encontrarnos en la
ventana.
Si cuadra mañana veremos un mundo nuevo
quizás por aplaudirle con más ganas.
Es confundir fantasías con señales, y ahí apareces: espléndido recuerdo que me hiciste inventar de las piezas sueltas, del humo y la dureza de tu soberbia.
Me pregunto si encarnas de cuerpo en cuerpo o si sólo es que no eres nada.
¿Es el mundo extraviado o soy yo quien se pierde demasiado?