viernes, 12 de enero de 2018

Tu querida libreta

   Esperabas con ansias esa soledad para refugiarte en ella, la que aún duele a ratos. Pensabas que podrías ser libre con el tiempo.

    Has conseguido eludir explicaciones y has conseguido sonreír casi todo el tiempo, sin embargo es inevitable la melancolía que trae el ruido de algunos silencios y lo incómodo de abrirse paso entre compasión y admiración si el paisaje es de un gris húmedo.

    Apartada en el espacio del dolor pasado, de cosificación y de violencia directa, aún se oyen incómodos gemidos y gatos iracundos filtrados entre grietas y persianas.

    Ya no sabes si estás orgullosa o decepcionada. Francamente, no lo sabes.

sábado, 6 de enero de 2018

Querida, los magos


Querida "nanofrida":

Escribimos de tu mano porque nunca nos hemos ido. Necesitamos que vuelvas a creer.

Fdo: reyes y reinas magos.

viernes, 5 de enero de 2018

Queridos magos

Queridos Reyes Magos:

    Como llegáis tarde, os pido que me importe menos. Otros años me equivoqué pidiendo tener los ojos bien abiertos y ni vosotros ni yo nos dimos cuenta de que sin una lengua no sirve de nada bueno.

    Queridos Reyes Magos, por favor, no traigáis camellos ni tapéis su lodo con incienso o mirra y menos aún con oro.

    Queridos reyes magos, pensándolo bien, mejor quedaos aquí un rato y escribimos con todos juntos  con orden y escribimos poco a poco.

lunes, 1 de enero de 2018

Rebeldía espiritual

[ga]
(Este texto foi escrito para un vello proxecto. O único elemento que non formaba parte da miña creación era unha fotografía que non se atopa aquí presente)


  De ser Santiago, de Compostela non me movo, e hai tempo que viaxo máis aló do Obradoiro. Como era? xa me esqueceu; como será agora?

    Figuradas, fago imaxes do novo mundo, pola xente que entra e sae do meu plano, en escena.


    Aprendín, sen darme conta, linguas de todo o mundo, e culturas pola lectura nas xentes que me visitan, apenas sen mirar para min, e non lles podo falar. Eu son o ídolo e o damnificado.

    ¡Quen me dera non ser mostra de circo, e divertirme coas xentes! Aquí imposto: Santiago, como me chaman; e non fago honra en significante da emoción, máis ben, frustrado me sinto; e eles... grazas a eles, peregrinos, vexo mundo entrando no meu teatro... teatro... eu creo neles, eles cren ¿en min?.


    Quixera ser eu quen os alentase, e, séndoo, non o son, senon na máscara de ferruxe. Eu en alma, sen soberbia. Ecos: <<... Hidacio... Orosio>>, treboada. Prego ao ceo, perdoe esta ira: <<o diaño é carroñeiro; eu, por ser, nin corpo son, ceo aberto a tempestades, pechado a "herexes", tal son eu: escravo>>.




Ás veces, con humores, alguén me nomea en gracia: <<Prisciliano>>.








[Incluír intro “informativos”, antes da interpretación (imaxe de  Santiago: actor 1, voz presidiaria le nun globo de pensamento,  que na segunda cartulina _primeira que se le, segunda que se ve por detrás_ ten treboada.... final anunciando temporal e anaco da canción “the prayer] – [teatralización co texto case igual, pero mínimamente adaptado. Lemos o pensamento que é “a nube” e á vez é o temporal que anuncia o ceo]

Constantemente: Ideas ambiguas.

Alusións: Apóstolo Santiago, Prisciliano.

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[español:]

 De ser Santiago, de Compostela no me muevo, y hace tiempo que no viajo más allá del “Obradoiro”. ¿Cómo era? Ya me olvidé; ¿cómo será ahora?

Figuradas, me hago imágenes del nuevo mundo a través de la gente que entra y sale de mi plano, en escena.

Aprendí, sin darme cuenta, lenguas de todo el mundo y culturas por la lectura en las gentes que me visitan, apenas sin mirarme... y no les puedo hablar. Yo soy el ídolo y el damnificado.


¡Quién me diera no ser muestra de circo, y divertirme con las gentes! Aquí, impuesto, no hago honra en significante de la emción, más bien, frustrado me siento y ellos... gracias a ellos, peregrinos, veo mundo entrando en mi teatro. Teatro... yo creo en ellos y ellos ¿creen en mí?

Quisiera ser yo quien los alentase, y siéndolo, no lo soy, sino en máscara oxidada. Yo en alma, sin soberbia. Ecos: <<... Hidacio... Orosio>>, tormenta. Ruego al cielo, perdona esta ira <<el diablo es carroñero; yo por ser, ni cuerpo soy. Cielo abierto a tempestades, cerrado a “herejes”, tal soy yo: esclavo>>


A veces, con humores, alguien me nombra en gracia: <<Prisciliano>>