Ha sido un año de liberación, de restricción y llanto.
Dando más de lo posible; negando de sentir común, no sin culpa por naturaleza de dar.
Quise escribirte, quería regalarte y querría haberte enviado algo especial pero mi fuerza terminaba y no se puede embalar un paseo en barco sin lugar de origen.
Gracias por recibirme a la vuelta de esta travesía; gracias por ser feliz también mientras tanto.
Atiende al susurro de la vida y evita que grite. Las manos de tarot no son sino para quién se elige a sí mismx, si no quiere perderse entre inercia y tendencia.
Aunque no sepas señalar el elemento clave, sigue; elige jugar con la sencillez de conocimiento profundo, que pieza a pieza habrá mural, aún si de inicio no encaja; habrás seguido sin echarte la Tierra a cuestas ni echarte a costa de ella.
¿Qué más da lo que digo? La hermenéutica vive.
¿Qué más da lo que diga? La hermenéutica sigue viva.