Igual vacío; nuevo nombre, nueva imagen, pero mismo juego.
Si bien admito mi culpa de no haber aprendido, espero ir con la verdad, a su lado. Mi mente se habrá acostumbrado, pero el corazón sabe que no es todo.
Ya ni en fin leo el pozo.
No siempre son planes faraónicos los que toman más energía y tiempo, ni aparecen necesariamente mapeados en retrato histriónico.
También están esas luchas que se levantan en esfuerzo callado; mantenidas por riguroso equilibrio, que al menor descuido, ofrece su causa a la gravedad.